para Starhawk, hermana de corazón

Esta última noche del año, la última luna llena es azul. Por que azul no lo sé pues su luz no es más teñida de azul que la de otras lunas. Azul también se le llama al humor melancólico, a la tristeza que inspira a esa forma del canto Afro-Americana llamada blues, lamentos salvos de desesperación sólo por su belleza. Pues tal vez azul es la nota justa con que terminar un año cuyas esperanzas no se realizaron, abrir el décimo año de un siglo que empezó mal.

No es necesario alistar los muchos modos en que es herida la Tierra, sus cuatro elementos sagrados blasfemados y envenenados por el descuido y la codicia. No es necesario nombrar los lugares en todos los continentes donde arden las guerras, donde la injusticia es institución y costumbre, el sufrir innecesario corolario de las perversidades que llamamos codicia, hambre del poder, prejuicio, odio, temor al otro, falta de compasión más veces que menos sostenida por interpretaciones fundamentalistas de nuestros mitos, religiosos y seculares, a las que nos aferramos con credulidad ciega que erróneamente llamamos “fe”. No es necesario dar las muchas razones para sentirse uno triste.

Pero la luz del bendito Sol que la luna refleja no es azul sino blanca. Solamente cuando se quiebra a través de los prismas en mi ventana es azul — y todos los otros colores que celebran la inefable singularidad de todo lo que hace a la Tierra. Hay regocijo en esta multiplicidad de color, el regocijo que manifiesta nuestra habilidad de amar, la habilidad más grande de todas habilidades dignas de tenerse, la mayor parte de las otras falsas, perversiones de Eros de quien viene la vida y todo lo que es sagrado en ella. Azul será la luna esta noche y el año que acaba pero resuelvo otra vez tomar la bandera arco-iris colgada en mi ventana y seguir en marcha en la lucha por la justicia sin la cual no puede haber paz y por la Tierra sin la cual para nosotros no puede haber nada.

Venir, hagamos regocijo juntos — y justicia y paz y sanar; que crezca nuestra habilidad de amar y que la luna bendiga nuestros sueños.



          for Starhawk, heart-sister

The last night of the year, the last full moon is blue. Why blue, I do not know, for its light is no more tinged with blue than any other moon’s. Blue, too, is called a melancholic mood, the sadness that inspires that Afro-American song form called the blues, laments saved from despair only by their beauty. So perhaps blue is the right note with which to end a year whose hopes were not realized, to open the tenth year of a century that began badly.

No need to list the many ways in which the Earth is wounded, her four sacred elements blasphemed and poisoned by carelessness and greed. No need to name the places on every continent where wars rage, where injustice is an institution and custom, unnecessary suffering a corollary of the perversities we call greed, lust for power, prejudice, hatred, fear of the other, lack of compassion more often than not bolstered by fundamentalist interpretations of our myths, religious and secular, to which we hold with blind credulity we mistakenly call “faith”. No need to give the many reasons to feel blue.

But the light of the holy Sun the moon reflects is not blue but white. Only when it breaks through the prisms in my window is it blue — and all the other colors that celebrate the ineffable uniqueness of all that makes the Earth. There is joy in this multiplicity of color, the joy that manifests our power to love, the power above all powers worth having, most others spurious, perversions of Eros from which life comes and all that is sacred in it. Blue may be the moon tonight and the year that ends, but I resolve again to take up the rainbow flag of peace hanging in my window and to march on in the struggle for justice without which there can be no peace and for the Earth without which for us there can be nothing.

Come, let us make joy together — and justice and peace and healing; may our power to love grow, and may the moon bless our dreams.



Rafael Jesús González: Born in the bicultural/bilingual setting of El Paso, Texas/Juárez, Chihuahua, attended the University of Texas El Paso, Universidad Nacional Autónoma de México, & the University of Oregon. Professor Emeritus of Creative Writing & Literature, taught at the University of Oregon, Western State College of Colorado, Central Washington State University, the University of Texas El Paso, and Laney College, Oakland where he founded the Mexican and Latin American Studies Department.

Nació en el ambiente bicultural/bilingüe de El Paso, Tejas/Juárez, Chihuahua y asistió a la Universidad de Tejas El Paso, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad de Oregon. Profesor de escritura creativa y literatura, ha enseñado en la Universidad de Oregon, el Colegio Estatal Occidental de Colorado, la Universidad Estatal Central de Washington, la Universidad de Tejas El Paso, y el Colegio Laney, Oakland donde fundó el departamento de Estudios Mexicanos y Latino-Americanos.


| Write to the Author | Archives